De una vez aprovechando
Acostado me dije:
estar sedado
no se puede todos los días.
Luego ella se paro y dio un suspiro,
la maldad de la falda
comenzó a vestirse,
y luego una dentellada
de luces salió
a dar los buenos días
del cepillar de su pelo.
Ojos bañados
en la muerte roja
y nada más.
Como expandido
goce sobre su vientre,
marca de siempre
que se deja sobre su cuerpo.
Ambos se acuestan
sabiendo que perdieron,
ambos corren
tras haber caído,
mujer caída,
labio caído,
piernas caídas,
hablemos desde lejos,
pero hablemos.
Estornudemos
la salud de la risa,
esa sale más barata
y se vende más rápido,
a la gente le gusta comprar.
Solo me dan ganas
de desabrochar
ese momento,
para dártelo;
eso es todo.
Pongamos el antifaz,
aquí los nombres no resuenan.
martes, 30 de septiembre de 2008
lunes, 29 de septiembre de 2008
Vendedor ambulante a la fuga
Vendo postales de amor.
Caricia de la foto
que no calienta,
ojo en el café
que no fotografía,
parvada de coños
que no aterriza en cama firme,
lentes que enfocan el aire
que no atora,
radiografía de los labios
que no embalsaman,
mi rincón oscuro al
que no le echas el flash,
luz de ovarios
que no iluminan
el cristal polarizado del rehilete yo,
superficie de poste
que no patrocina la risotada en close-up,
televisión haciendo ojitos a la ciega
que no escucha comerciales del Cupido,
camionero de los nervios,
arrepentimiento y vuelta,
para variar, ese que no viste,
sudor quemado de las manos
que no tocas,
ojeras que dijeron whisky,
te aceptaron de patrocinadora y firmaste
que no,
piso recién trapeado
que no manchaste con tus huellas,
el borracho, trago gratis al oír tus ojos, y
que no poso,
hígados sin destilar en la pollería
que no compre,
la ventana rota
que no te regale por discreto,
el gallo cantando amor a madrugada llena
que no te desayunaste,
vendedor de tarjetas telefónicas
que no vende tus llamadas,
tiempo aire con diarrea
que no te alcanza,
el último cigarro con la marca del principio
que no te enciende,
código de barras y barrotes de tus nalgas
que no me sellas,
pantalla de plasma negro y con estrellas
que no te muestra,
todo este andar de ecos que no pudo decir no,
y ahora vende sus postales de amor.
Vendo postales de amor.
Caricia de la foto
que no calienta,
ojo en el café
que no fotografía,
parvada de coños
que no aterriza en cama firme,
lentes que enfocan el aire
que no atora,
radiografía de los labios
que no embalsaman,
mi rincón oscuro al
que no le echas el flash,
luz de ovarios
que no iluminan
el cristal polarizado del rehilete yo,
superficie de poste
que no patrocina la risotada en close-up,
televisión haciendo ojitos a la ciega
que no escucha comerciales del Cupido,
camionero de los nervios,
arrepentimiento y vuelta,
para variar, ese que no viste,
sudor quemado de las manos
que no tocas,
ojeras que dijeron whisky,
te aceptaron de patrocinadora y firmaste
que no,
piso recién trapeado
que no manchaste con tus huellas,
el borracho, trago gratis al oír tus ojos, y
que no poso,
hígados sin destilar en la pollería
que no compre,
la ventana rota
que no te regale por discreto,
el gallo cantando amor a madrugada llena
que no te desayunaste,
vendedor de tarjetas telefónicas
que no vende tus llamadas,
tiempo aire con diarrea
que no te alcanza,
el último cigarro con la marca del principio
que no te enciende,
código de barras y barrotes de tus nalgas
que no me sellas,
pantalla de plasma negro y con estrellas
que no te muestra,
todo este andar de ecos que no pudo decir no,
y ahora vende sus postales de amor.
Sección de espectáculos
¿Foco fundido
o falso contacto?
Todavía no lo sé.
Inauguro cuatro años de soledad,
y resulta que llegas a la presentación.
Después, sirvo el vino tinto
preparo los canapés
y resulta que no suena el timbre
de este nuevo centro,
donde no importa tanto que lleguen,
sino que se queden.
Entretengo a la prensa de las dudas
con cigarros y este vino
que se bebe solo;
pero tú nomás no llegas.
Saco el destripado pasaporte por las otras,
pero me quedo solo en la terminal,
no sabiendo ya
qué decir a la comitiva;
antes de que terminen por lincharme.
Respiro en la espalda
y ya siento como me mastican.
En fin; aprovechemos las circunstancias,
desempolvado el sudado documento,
inhalaré hasta reventar
el barniz de uñas
rojo color puta
que dejaste;
me voy de viaje, a lo mejor así,
ya no necesite dejar
encendida la luz por las noches
para poder dormir.
¿Foco fundido
o falso contacto?
Todavía no lo sé.
Inauguro cuatro años de soledad,
y resulta que llegas a la presentación.
Después, sirvo el vino tinto
preparo los canapés
y resulta que no suena el timbre
de este nuevo centro,
donde no importa tanto que lleguen,
sino que se queden.
Entretengo a la prensa de las dudas
con cigarros y este vino
que se bebe solo;
pero tú nomás no llegas.
Saco el destripado pasaporte por las otras,
pero me quedo solo en la terminal,
no sabiendo ya
qué decir a la comitiva;
antes de que terminen por lincharme.
Respiro en la espalda
y ya siento como me mastican.
En fin; aprovechemos las circunstancias,
desempolvado el sudado documento,
inhalaré hasta reventar
el barniz de uñas
rojo color puta
que dejaste;
me voy de viaje, a lo mejor así,
ya no necesite dejar
encendida la luz por las noches
para poder dormir.
domingo, 28 de septiembre de 2008
Día de los buenos pretextos
En este momento
tengo el vacío más grande del mundo.
Tan grande
como el condón que su puso dios
para follarse al vacío
y no procrear la noche eterna.
Tengo tanta soledad
que atestigua cómo sigo vivo.
Hay pocas cosas,
recordando
cuando estaba con mejillas mordisco.
Acostado
sobre un montón
de ovarios disecados en el aire.
Sobre más y más recuerdos.
Exhibiendo mi oscuridad,
cobijando la densidad de mis abismos.
Dando a vasos llenos
una ofrenda a tus piernas.
En este momento
tengo el vacío más grande del mundo.
Tan grande
como el condón que su puso dios
para follarse al vacío
y no procrear la noche eterna.
Tengo tanta soledad
que atestigua cómo sigo vivo.
Hay pocas cosas,
recordando
cuando estaba con mejillas mordisco.
Acostado
sobre un montón
de ovarios disecados en el aire.
Sobre más y más recuerdos.
Exhibiendo mi oscuridad,
cobijando la densidad de mis abismos.
Dando a vasos llenos
una ofrenda a tus piernas.
Por( )no a besos
Keira Knightley, bésame como besan los desaparecidos.
No me enseñes a besar fantasmas,
y no es porque tus labios pesen menos;
no es aquello de que nazcas
y te vayas de día de libre antes de nacer.
No es que vayas al mercado
digas me da uno así y así,
la bufanda de tu cuerpo da el mismo calor
o hasta más que el mío;
qué es mío, sino un éxito
que puedes abortar, no es que sea
tu Adán y no haga música
y que me vaya de viaje,
no es, te lo juro;
una recomendación de la señora
que hace los quehaceres,
sobre cómo decorar mi cuarto ahora.
Casta, no, o como quieras;
para meter a Buda al horno
patrocinando esa pose
que tanto te gusta,
porque de repente se puso de moda en la red;
vasta para cerrar esa ventana, faltar a
con tus amigos a ahorcarse a un cibercafé.
Esto está de plástico, bésame,
como besabas a los catorce años
cuando todavía no podías hacerme
un estriptis de labios.
Keira Knightley, bésame como besan los desaparecidos.
No me enseñes a besar fantasmas,
y no es porque tus labios pesen menos;
no es aquello de que nazcas
y te vayas de día de libre antes de nacer.
No es que vayas al mercado
digas me da uno así y así,
la bufanda de tu cuerpo da el mismo calor
o hasta más que el mío;
qué es mío, sino un éxito
que puedes abortar, no es que sea
tu Adán y no haga música
y que me vaya de viaje,
no es, te lo juro;
una recomendación de la señora
que hace los quehaceres,
sobre cómo decorar mi cuarto ahora.
Casta, no, o como quieras;
para meter a Buda al horno
patrocinando esa pose
que tanto te gusta,
porque de repente se puso de moda en la red;
vasta para cerrar esa ventana, faltar a
con tus amigos a ahorcarse a un cibercafé.
Esto está de plástico, bésame,
como besabas a los catorce años
cuando todavía no podías hacerme
un estriptis de labios.
El malentendido mantenido
Abstengo,
corto camino
color que no se crea,
el resoplido, recuérdalo, a la esquina nunca se dice,
tiene que suceder; al cobijo le sale la barba.
La luz no es policía, esa linterna tampoco sabe qué decir.
Recorderbackpack, la nube que arrastra los pies,
blusas abiertas al desabotonado;
no me des cuerda,
no calientes si no vas a poner nada.
Que toquen a la puerta,
que cada entrada este rasurada de cerrarse.
El ligero del silencio
no tiene porque no calentar,
se desnuda sin defectos,
la hora en que me acerque ahí,
será la hora de cambiar cuerpos.
Abstengo,
corto camino
color que no se crea,
el resoplido, recuérdalo, a la esquina nunca se dice,
tiene que suceder; al cobijo le sale la barba.
La luz no es policía, esa linterna tampoco sabe qué decir.
Recorderbackpack, la nube que arrastra los pies,
blusas abiertas al desabotonado;
no me des cuerda,
no calientes si no vas a poner nada.
Que toquen a la puerta,
que cada entrada este rasurada de cerrarse.
El ligero del silencio
no tiene porque no calentar,
se desnuda sin defectos,
la hora en que me acerque ahí,
será la hora de cambiar cuerpos.
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