Sin conocer brilla
Una vez más,
por el diminuto
paisaje de la cerradura;
se ve algo
de lo que yo
apenas quiero.
Suena el teléfono
y llama la llama;
aún es hora
de sorber hasta dentro,
y extirpar la última lagrima.
Lo decimos pero se olvida,
desde la ventana
diciendo adiós,
algún día se olvidará otra vez.
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