viernes, 2 de julio de 2010

Ciclistas perdidos

Tus muslos son un ciclista
que se pierde entre las colchas
Daniel Malpica

A tus piernas yo las monto en bici
porque la cadena se me va de paseo
y una estrella me pedalea en lo fugaz.
A tus piernas de manubrio yo no les hablo;
porque pierdo el control de no enseñar con las manos:
tus muslos son las velocidades con los que se sale a paisajear
de montaña
y sin pasamontaña
para no abortar la misión, que es malbaratar los pedales
-malabares que hacen girar el aceitado piñón-
y subir los empedrados a los diablos.
Sí me trepo tu bicicleta a la azotea
para andarse en dos ruedas por tus senos
y unirme de tijera a tu pezón,
bajarse sin manos por la cuesta de tu vientre
-con la lengua de fuera-
y sí te cambio la llanta
porque quiero
reventarte la cámara donde se oculta alientos
(la palanca de cambios se atasco)
dejarte sin frenos en este cuadro
de metales y asientos transparentes
donde los rayos que se truenan
no tienen amortiguador

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