un verso en versus
una lengua mal hablada que por mudez el ápice
un campo de futbol que por la cal tu sangre
una botella no hirviendo pero sí el gusano
tu cara no llena de nudos; pero sí la agujeta
un baso en beso el patalón se moja:
no era para este terreno baldío que lo arrastro, no lo era
lunes, 17 de mayo de 2010
sábado, 25 de octubre de 2008
Abracadabra Rosa
Los monos se mueren de aburrimiento,
el inspector Cloussou muere de aburrimiento,
y señores, yo cuelgo los tenis.
Quién me enseñara
que la muerte es cosa de risa
si se muere riendo.
El hombre en blanco
corre el peligro de pintarse
en negra ira;
no rosa mariposa
volando la risa desde París.
Hago yoga, aerobics y ballet;
pero no bajo los kilos del estrés.
Me hace falta acelerar el pulso
con la simpatía de su mudez.
La pura sordera
de no escuchar a Henry Mancini.
Por eso digo basta;
me canso de
perseguirte más rosa
en el Play Station;
¡abracadabra rosa!
¡escapa pantera!
¡sal de tu ataúd!
Los monos se mueren de aburrimiento,
el inspector Cloussou muere de aburrimiento,
y señores, yo cuelgo los tenis.
Quién me enseñara
que la muerte es cosa de risa
si se muere riendo.
El hombre en blanco
corre el peligro de pintarse
en negra ira;
no rosa mariposa
volando la risa desde París.
Hago yoga, aerobics y ballet;
pero no bajo los kilos del estrés.
Me hace falta acelerar el pulso
con la simpatía de su mudez.
La pura sordera
de no escuchar a Henry Mancini.
Por eso digo basta;
me canso de
perseguirte más rosa
en el Play Station;
¡abracadabra rosa!
¡escapa pantera!
¡sal de tu ataúd!
Aquí empieza a gotear
Entras a mi zona vip y rompes el suelo.
Corazón: graffiti rapado con pintura en blanco.
Vampirito chupa noches atropellado.
Hola vacío,
qué disgusto maloliente volver a verte.
Lo no dicho está
cuando me ducho, el techo y el acecho.
Piernas de un día, tus ligas en mi sopa,
es tan largo estar colgado.
Muero más con tu moño.
¿Qué necesidad hay de correr?
Se descarapela el día,
la violencia se desnuda,
el cigarro de tu boca rompe el globo.
Me perfumo el fuego
y arrojas el balde de agua.
Te robaste el jardín
señorita no tengo tiempo.
Come mariposa moribunda,
el insecticida de su axila
a ti no te toca.
Pero después de todo
una pido; volverte a conocer,
de todos modos nunca amanecido.
Entras a mi zona vip y rompes el suelo.
Corazón: graffiti rapado con pintura en blanco.
Vampirito chupa noches atropellado.
Hola vacío,
qué disgusto maloliente volver a verte.
Lo no dicho está
cuando me ducho, el techo y el acecho.
Piernas de un día, tus ligas en mi sopa,
es tan largo estar colgado.
Muero más con tu moño.
¿Qué necesidad hay de correr?
Se descarapela el día,
la violencia se desnuda,
el cigarro de tu boca rompe el globo.
Me perfumo el fuego
y arrojas el balde de agua.
Te robaste el jardín
señorita no tengo tiempo.
Come mariposa moribunda,
el insecticida de su axila
a ti no te toca.
Pero después de todo
una pido; volverte a conocer,
de todos modos nunca amanecido.
Árbol que crece y te deja torcido
Qué maña la tuya la de olvidar que te quiero.
La de pintar las paredes de tu vagina
y colgar el letrero de vacante.
Abrir una estética
y abrazar con tus piernas frente a mí
a cuanto pase.
La de cortar y pintar el pelo del tiempo,
preguntando si voy a tardar mucho
queriéndote.
Va contra la ética
de las que quieren dedicarse
a cortarle las uñas a
los pasos desamparados.
Muchas he esperado
a que me digas como a los otros
–hoy qué va ser.
Por eso me corto las venas solo;
limas caricias,
barnizas desencuentros,
enchinas caprichos,
a veces rímel
otras colorete;
aplicas base
y la moral pasa por tu tele,
voy a quedar hermoso,
se me ven bien los huesos.
Luego ya con el corazón afeitado,
dices que me veo guapo sin mirarme.
¿Una broma? Por qué
no me dejaste que me pudriera.
Yo estaba bien
allá abajo tendido a la sombra;
por qué me paseas en tu coche
y luego me tiras
con el vehículo en marcha.
Ojala tuviera
uno de esos celulares
con un plan de tiempo de por vida;
te dejaría pistas, detalles,
llamadas hasta en las chanclas.
Pero eso no es posible
si ni siquiera me ves,
por algo dicen
que las malas mañas nunca se quitan.
Qué maña la tuya la de olvidar que te quiero.
La de pintar las paredes de tu vagina
y colgar el letrero de vacante.
Abrir una estética
y abrazar con tus piernas frente a mí
a cuanto pase.
La de cortar y pintar el pelo del tiempo,
preguntando si voy a tardar mucho
queriéndote.
Va contra la ética
de las que quieren dedicarse
a cortarle las uñas a
los pasos desamparados.
Muchas he esperado
a que me digas como a los otros
–hoy qué va ser.
Por eso me corto las venas solo;
limas caricias,
barnizas desencuentros,
enchinas caprichos,
a veces rímel
otras colorete;
aplicas base
y la moral pasa por tu tele,
voy a quedar hermoso,
se me ven bien los huesos.
Luego ya con el corazón afeitado,
dices que me veo guapo sin mirarme.
¿Una broma? Por qué
no me dejaste que me pudriera.
Yo estaba bien
allá abajo tendido a la sombra;
por qué me paseas en tu coche
y luego me tiras
con el vehículo en marcha.
Ojala tuviera
uno de esos celulares
con un plan de tiempo de por vida;
te dejaría pistas, detalles,
llamadas hasta en las chanclas.
Pero eso no es posible
si ni siquiera me ves,
por algo dicen
que las malas mañas nunca se quitan.
Aunque la guitarra suene
Se corto las venas,
el chorro de agua de la ballena yo;
se fijo en ti.
Es el karma,
los dientes de la noche que mastican.
¡vamos!, demos vueltas,
las ojeras son principio.
Ares descarga las imágenes:
la muerte en los hombros.
El beso no alcanza para este sobra.
La fotografía en blanco y negro.
La minifalda a oscuras.
La falda de tus flores que no me perfuma.
Eres tú; mi rayo X,
vamos más allá de la carne.
Se corto las venas,
el chorro de agua de la ballena yo;
se fijo en ti.
Es el karma,
los dientes de la noche que mastican.
¡vamos!, demos vueltas,
las ojeras son principio.
Ares descarga las imágenes:
la muerte en los hombros.
El beso no alcanza para este sobra.
La fotografía en blanco y negro.
La minifalda a oscuras.
La falda de tus flores que no me perfuma.
Eres tú; mi rayo X,
vamos más allá de la carne.
Be light
Ligera, ligera,
huesitos que la defunción no atora;
y es que esta, siempre anda despistada
como para atender la cita con la muerte.
Pone un disco de jazz, cruza las piernas,
y cierra la puerta; el frío de los panteones
no cabe en sus ajustados pantalones.
No digo que la sazón del salón
no se ponga sus moños
y se encierre en su cuarto
a hacer fiesta con sus lágrimas,
digo que miss ternura
se pone a la moda
y baila ballet sobre las tumbas.
Lo siento mucho Doña muerte,
pero con tanta alegría
en estos días de santos;
tendrá que emborracharse
con otro cuerpecito.
Ligera, ligera,
huesitos que la defunción no atora;
y es que esta, siempre anda despistada
como para atender la cita con la muerte.
Pone un disco de jazz, cruza las piernas,
y cierra la puerta; el frío de los panteones
no cabe en sus ajustados pantalones.
No digo que la sazón del salón
no se ponga sus moños
y se encierre en su cuarto
a hacer fiesta con sus lágrimas,
digo que miss ternura
se pone a la moda
y baila ballet sobre las tumbas.
Lo siento mucho Doña muerte,
pero con tanta alegría
en estos días de santos;
tendrá que emborracharse
con otro cuerpecito.
Charlotada a mi momento triste
No puedo olvidarte, abuelito del bigote chistoso.
Soy tu Geraldine; también hago cine.
No eras el payaso,
perrito Charlote de los mudos;
más bien zapatos tan grandes
donde no cabe el desencanto.
Eres mi teatro, mi circo, mi baile;
me hacen falta tus besos de bombín.
Tengo tu foto en mi cuarto,
pero esa no camina,
da piruetas o mueve el bastón;
yo te quiero a ti,
a tu mano zurda
que me enseñe
qué es la music-hall.
Regresa a cantarme
en cine mudo, vagabundo.
Ponme tu chaqueta,
ya me canse de Hollywood
y sus dulces sin azúcar;
no te digo que me hables, quiero reír.
Sí, todos te conocen,
hasta la muerte se ríe de ti;
por eso yo te nombro Sir aplauso,
nada más no nos dejes morir sin verte otra vez e Charlotada a mi momento triste
No puedo olvidarte, abuelito del bigote chistoso.
Soy tu Geraldine; también hago cine.
No eras el payaso,
perrito Charlote de los mudos;
más bien zapatos tan grandes
donde no cabe el desencanto.
Eres mi teatro, mi circo, mi baile;
me hacen falta tus besos de bombín.
Tengo tu foto en mi cuarto,
pero esa no camina,
da piruetas o mueve el bastón;
yo te quiero a ti,
a tu mano zurda
que me enseñe
qué es la music-hall.
Regresa a cantarme
en cine mudo, vagabundo.
Ponme tu chaqueta,
ya me canse de Hollywood
y sus dulces sin azúcar;
no te digo que me hables, quiero reír.
Sí, todos te conocen,
hasta la muerte se ríe de ti;
por eso yo te nombro Sir aplauso,
nada más no nos dejes morir
sin verte otra vez en la pantalla chica.
No puedo olvidarte, abuelito del bigote chistoso.
Soy tu Geraldine; también hago cine.
No eras el payaso,
perrito Charlote de los mudos;
más bien zapatos tan grandes
donde no cabe el desencanto.
Eres mi teatro, mi circo, mi baile;
me hacen falta tus besos de bombín.
Tengo tu foto en mi cuarto,
pero esa no camina,
da piruetas o mueve el bastón;
yo te quiero a ti,
a tu mano zurda
que me enseñe
qué es la music-hall.
Regresa a cantarme
en cine mudo, vagabundo.
Ponme tu chaqueta,
ya me canse de Hollywood
y sus dulces sin azúcar;
no te digo que me hables, quiero reír.
Sí, todos te conocen,
hasta la muerte se ríe de ti;
por eso yo te nombro Sir aplauso,
nada más no nos dejes morir sin verte otra vez e Charlotada a mi momento triste
No puedo olvidarte, abuelito del bigote chistoso.
Soy tu Geraldine; también hago cine.
No eras el payaso,
perrito Charlote de los mudos;
más bien zapatos tan grandes
donde no cabe el desencanto.
Eres mi teatro, mi circo, mi baile;
me hacen falta tus besos de bombín.
Tengo tu foto en mi cuarto,
pero esa no camina,
da piruetas o mueve el bastón;
yo te quiero a ti,
a tu mano zurda
que me enseñe
qué es la music-hall.
Regresa a cantarme
en cine mudo, vagabundo.
Ponme tu chaqueta,
ya me canse de Hollywood
y sus dulces sin azúcar;
no te digo que me hables, quiero reír.
Sí, todos te conocen,
hasta la muerte se ríe de ti;
por eso yo te nombro Sir aplauso,
nada más no nos dejes morir
sin verte otra vez en la pantalla chica.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)