sábado, 25 de octubre de 2008

Charlotada a mi momento triste


No puedo olvidarte, abuelito del bigote chistoso.
Soy tu Geraldine; también hago cine.
No eras el payaso,
perrito Charlote de los mudos;
más bien zapatos tan grandes
donde no cabe el desencanto.
Eres mi teatro, mi circo, mi baile;
me hacen falta tus besos de bombín.
Tengo tu foto en mi cuarto,
pero esa no camina,
da piruetas o mueve el bastón;
yo te quiero a ti,
a tu mano zurda
que me enseñe
qué es la music-hall.
Regresa a cantarme
en cine mudo, vagabundo.
Ponme tu chaqueta,
ya me canse de Hollywood
y sus dulces sin azúcar;
no te digo que me hables, quiero reír.
Sí, todos te conocen,
hasta la muerte se ríe de ti;
por eso yo te nombro Sir aplauso,
nada más no nos dejes morir sin verte otra vez e Charlotada a mi momento triste


No puedo olvidarte, abuelito del bigote chistoso.
Soy tu Geraldine; también hago cine.
No eras el payaso,
perrito Charlote de los mudos;
más bien zapatos tan grandes
donde no cabe el desencanto.
Eres mi teatro, mi circo, mi baile;
me hacen falta tus besos de bombín.
Tengo tu foto en mi cuarto,
pero esa no camina,
da piruetas o mueve el bastón;
yo te quiero a ti,
a tu mano zurda
que me enseñe
qué es la music-hall.
Regresa a cantarme
en cine mudo, vagabundo.
Ponme tu chaqueta,
ya me canse de Hollywood
y sus dulces sin azúcar;
no te digo que me hables, quiero reír.
Sí, todos te conocen,
hasta la muerte se ríe de ti;
por eso yo te nombro Sir aplauso,
nada más no nos dejes morir
sin verte otra vez en la pantalla chica.

No hay comentarios: