Upekka para el Tao de la noche fría
La poesía de invierno:
el pasto mojado
que es la lluvia en primavera.
Muddita lo que se dice muddita
los universos
que aún no dice tu cuerpo.
Irme del pueblo
a leer del mundo lo que es del mundo.
No soy 1 monje
pero bien que mendigo por palabras.
1mañana budista
que en tierra de indios
llegue a apacientarse.
Irme & no irme
pues todo monte
también se adormece
como 1 gallo que despierta
& es picado por la competencia.
Bibliotecas de lo que dijiste
& el diccionario
que busque no herir al gallo
sino explicarnos
cómo la tierra cambia su nombre.
No fue 1 hotel
donde mis rodillas
resanaron el verbo
sino la casa de la mandrágora que seca
incendia el pasto de Garuda
& de no mirarnos más de cerca.
León que dice sus rugidos
& otros tigres del verbo &
cazarnos las adjetivaciones del paisaje.
Irme por más palabras
donde siempre te encuentres bien
& disvariar con decirtelas quedito.
Después de tus vocales,
antes & después de tu boca,
lo que se va por más delirio.
Irme & no irme
tan sólo para meditar
lo que la lengua
tiene a la mitad del mundo.
La poesía de primavera:
la miel que aún no corta sus racimos
por vernos llover.
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