Una orquídea y una rosa para la virgen
Se nos fue la seductora,
quién nos va a dar besitos
cuando nos atropelle
el trolebús de la tristeza.
Con quién nos jalaremos de los pelos
para ver quién se mete al cine al primero.
Quién, dígame con quién señora huesos;
voy hablar ahora sobre la injusta política
que es sentirse muy solo.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario