sábado, 25 de octubre de 2008

¿Un cruzadito o un derecho?


En realidad siempre estuvimos borrachos.
Tu alzas las piernas y te mareas,
y yo me tambaleo
aunque no tenga el rey de copas.
Ahora que si paso
el micrófono a los pájaros;
o se avientan un palomazo y seguimos,
o simplemente llorosos piden la jaula.
Hablaré entre dientes, me ahogaré,
y tú seguirás ahí; esperando
a ver a qué hora te crece otra flor
sin ponerles hielo.
Tus manos llevan la aguja
o el limón que morder,
me dices aguanta.
Cada día vendrás a menos,
y después tus senos se desinflaran.
Es eso, o esta vez
cuando mi lengua te muerda la oreja,
no me empujarás.
Circuncisión a la distancia.
Pellejito, pellejito,
sana, sana pellejito.
Jugaremos al papá y a la mamá,
y me atarás con esposas,
mientras yo te digo sonriendo:
esto sí es real.
Acá los reflectores,
mi sensibilidad
hoy no está de buenas
y quiere a su Kornflakes en la cama.
Eso, o como ya casi me lo dices,
cada quien seguirá
emborrachándose en su cantina.

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