jueves, 2 de octubre de 2008

Este sexshop no admite girasoles


El gesto;
no;
ya
no
caigo tan
fácil.
No
compro,
gracias.


El abandono;
está acostado
y tiene miedo,
ebullición;
luz,
goce, estos
colores se gastan
y todo se queda
en nada.


De eso sí;
habrá que
ir
con el doctor para que
le
receten
algo a este grito.


Imaginen todo;
al cabo aquí
sí se
puede.
Hablen por teléfono
a París;
a lo mejor el amor
tiene tiempo
y está desocupado y los atiende.


Regrésale tantito;
ahí en esa escena
donde se
acarician.


De repente;
es el mareo
de la
nube
y también del
dolor.


Un amor rápido es un amor rápido;
no hay tiempo para
el amor.


Pónganle calcetines
de responsabilidad
a esta mañana;
hoy otra vez
van a llover vidrios.


Jaléenle el cabello
a la visión;
verán
como si responde.

Aunque ya esté cansada;
ahorita
se
mete,
se da un baño,
dos horas
arreglándose,
se toma un café,
un cigarro y
quién sabe;
a lo mejor al ratito
hasta los lleve a su cuarto.


Pero no; este sensibilidad
que se peina en su
webcam
mañana
tiene que
elaborar gritos nuevos.


Para esas horas;
ya habrá alguien que
esté haciendo
el amor.

Y después;
también se
tendrá que ir al trabajo.

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