sábado, 27 de septiembre de 2008

Todo va girando en la boîte feliz

Un perverso ha violado los cerrojos”
Enrique González Martínez



Pandora abre la caja feliz:
Al final no importa si duermes o no, todo es saber si sueñas o no.
Todo un tugurio de sensaciones es este cuadro.
Algo así como que te levantes y me eructes un beso.
Aquí estoy esperando como un día apagado.
Los recuerdos no se pudren, no se echan a perder;
no los metas al refrigerador.
Esto ya pasa seguido, cuando no vienes.
Tan poquitas palabras y mira como duelen.
Nadie habré la ventana, no abrir los ojos, me asfixio.
Ya aprendí la lección, ya sé
que nadie quiere escuchar que estoy solo.
Todo va girando. Dicen que tiene que cambiar.
El Abuelo Rimbaud ya lo dijo,
uno tiene que ser visionario. No importa cómo.
Afortunada (o desafortunadamente) mente,
aquí todos se quedan dormidos.
Alguien tiene que jugar a que no sale el sol.
Dios no e ají; Dios no llora y eyacula.
Alguna vez Dios sí eyaculo dentro.
Esto apenas se ve, pero se ve.
Aunque el foco tenga tanta luz, también se apaga.
Cuando Dios se excita, crea la luz.
Él a ella:
Recuerda que estoy ciego.
Recuerda que las puertas no siempre rechinan.
Esto ya lo vive, uno también se muere de decir eso.
Cuántos cigarros más
se podrán fumar cuando diga,
sus últimas palabras. Y despierte.
El humor comienza ahogarse,
es momento de que comience a llover.
No es la lluvia; es Lluvia, no seas maleducado, dices.
Enciendan la música, esa no te envejece.
Dios come a sus horas. Alguien se tiene que sacrificar, y morir.
Mírala dormir, a lo mejor así no se apaga.
El cielo comienza a cerrarse;
es momento de vestirse y otra vez morir.
La sangre, dices, también llora nieve.
A nadie le sobra, pero sí puedo darte vida.
Estamos de acuerdo, de este lado el sol tampoco sale.
Nadie te da alas pero como te las cortan.
Este es ese mejor momento,
no enciendas la luz.
Siempre estamos a tiempo.
Esto de hablar a solas
dando vueltas en mi cuarto
se está haciendo costumbre.

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