Posmodernidad e Hipermodernidad en algunos poemarios: Aullido de Cisne de Mario Santiago Papasquiaro, Cantar del Marrakech de Juan Carlos bautista y Traducción a Lengua Extraña de Luis Jorge boone; desde un análisis semiótico
Estos tres libros han sido tropiezo y levantamiento en la poesía mexicana; fin de una época e inicio de otra. Aparecidos en el transcurso de un corto período de tiempo, construyen y contribuyen a construir la historia de las letras mexicanas en cuanto a poesía se trata. Aullido de Cisne de M.S. P. es un poemario escrito entre 1979 y 1992, publicado en 1996[1]. En el 2008 apareció la antología Jeta de Santo que reúne poesía de los años 1974-1997, donde aparecen algunos poemas de Aullido de Cisne. Dicho texto fue publicado por el Fondo de Cultura Económica España.[2]Cantar del Marrakech; de J.C.B. publicado en 1993 en el Fondo Editorial Tierra Adentro, del CONACULTA. Traducción a lengua extraña, de L.J.B., obra que mereció el Premio Nacional de Poesía Joven Elías Nandino 2007. Publicado en el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, a través del Programa Cultura Tierra Adentro.[3]
En cuanto a trabajos de investigación en torno al primer libro, nada se ha dicho; del segundo tampoco y del tercero menos.
Hablamos de períodos cortos, de instantes rápidos. ¿Qué sucede? ¿Por qué está precocidad? Aproximadamente cuarenta años de gestación hablan desde la palabra poética, ¿Cómo estudiarlo? ¿Es realmente necesario para la comprensión del fenómeno-literario-poético? ¿Qué sigue ahora? ¿Existen correlaciones con el estado actual de la cultura? Estas dudas iníciales son las que nos encaminan a llegar a la orilla y desbordarnos: enfrentarse al hecho literario. A la hora de hablar de análisis serios el crítico sale por un café, se entretiene un rato pensándolo, y decide que mejor no; mejor sólo una reseña. ¿Por qué? ¿Miedo? ¿Inseguridad? Conductas de la nueva era, también se ven presentes en el ámbito académico; eso, y la rápida y continua aparición de obras, dejan en un estado de anonadación al crítico. Se dice poco, casi nada sobre el acontecer, cayendo continuamente en un facilismo exorbitante donde en última instancia se tomó muy poco al objeto de estudio en cuestión. ¿Por qué ignorar a todo una generación de poetas? ¿Televisión y poesía? ¿Un cambio de conciencia tan radical? Dentro de todo esto, dónde quedo la poesía; ¿Hay poesía en la actualidad? Poesía, poesía, poesía; es la poesía misma la que da pies con que caminar a este análisis.
Pongámonos los guantes para disecar: objetividad. Como finalidad, profundizar y ampliar el espectro en torno a las problemáticas antes mencionadas; reiterar la importancia del conjunto de obras en cuestión, dándoles un lugar dentro del canón de la Literatura Mexicana. Introducir la noción de hipermodernidad en el campo de estudio de la poética mexicana; aunque no sea fácil hablar de lo “hiper”, ya que apenas es algo dado, y que sigue todavía evolucionando; es más fácil acomodarse al concepto de “pos”, pero dicho concepto entendido como:
“Una ruptura fundamental en la historia del individualismo moderno, dando lugar a la manifestación de deseos personales, la realización individual, la autoestima; ya no es suficiente. Una etapa que nace alrededor de 1950, una sociedad cada vez más volcada hacia el presente y las novedades que trae, cada vez más regida por una lógica de seducción pensada bajo la forma de una hedonización de la vida accesible a todas las capas sociales. Gusto por las novedades, la promoción de lo superfluo y lo frívolo.”
Pero, como el mismo autor lo hace notar: “¿Estamos sometidos, desde los años ochenta al mismo modelo narcista? Algunos indicios permiten pensar que hemos entrado en la era de lo “hiper”, caracterizada por el hiperconsumo, la hipermodernidad, continuación de la posmodernidad, y el hipernarcismo.” Este nuevo modelo de conducta, como lo dice, permea todas las capas sociales; incluso las del arte, en este caso, la poesía. La poesía privilegia los espacios privados, las relaciones humanas, el indivualismo; es por ello que creemos pertinente abordar las obras desde esta perspectiva. ¿Cómo lo haremos? Localizaremos los signos que caracterizan a cada época en algunos de los poemas que conforman los poemarios, para poder juzgarlos más críticamente y no limitarnos a una mera evaluación subjetiva, que no olvidará que todo análisis requiere de cierta subjetividad; a la hora de hablar de su ubicación. Es aquí donde la semiótica entra en juego. Una vez hecho esto, nos auxiliaremos de las funciones referenciales de R. Jackobson para realizar el análisis lírico de los poemas. Como decíamos al principio, fin de una época e inicio de otra; pero no se puede hablar de una nueva era sin ver qué es lo que queda de la otra, y a su vez, qué hay de nuevo. No se pretende profundizar más sobre esta cuestión filosófica, sino más bien introducirla en el análisis literario, ayudando así a la comprensión del fenómeno literario.
¿No era ya de por sí conflictivo hablar de “pos” como para ahora hablar de “hiper”?
[1] Nomedites, Infrarrealismo, audiorevistas, México, 2007. www.nomedites.com
[2] www.wikipedia.com
[3] Boone, Luis Jorge, Traducción a lengua extraña, Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, México, 2007.
Estos tres libros han sido tropiezo y levantamiento en la poesía mexicana; fin de una época e inicio de otra. Aparecidos en el transcurso de un corto período de tiempo, construyen y contribuyen a construir la historia de las letras mexicanas en cuanto a poesía se trata. Aullido de Cisne de M.S. P. es un poemario escrito entre 1979 y 1992, publicado en 1996[1]. En el 2008 apareció la antología Jeta de Santo que reúne poesía de los años 1974-1997, donde aparecen algunos poemas de Aullido de Cisne. Dicho texto fue publicado por el Fondo de Cultura Económica España.[2]Cantar del Marrakech; de J.C.B. publicado en 1993 en el Fondo Editorial Tierra Adentro, del CONACULTA. Traducción a lengua extraña, de L.J.B., obra que mereció el Premio Nacional de Poesía Joven Elías Nandino 2007. Publicado en el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, a través del Programa Cultura Tierra Adentro.[3]
En cuanto a trabajos de investigación en torno al primer libro, nada se ha dicho; del segundo tampoco y del tercero menos.
Hablamos de períodos cortos, de instantes rápidos. ¿Qué sucede? ¿Por qué está precocidad? Aproximadamente cuarenta años de gestación hablan desde la palabra poética, ¿Cómo estudiarlo? ¿Es realmente necesario para la comprensión del fenómeno-literario-poético? ¿Qué sigue ahora? ¿Existen correlaciones con el estado actual de la cultura? Estas dudas iníciales son las que nos encaminan a llegar a la orilla y desbordarnos: enfrentarse al hecho literario. A la hora de hablar de análisis serios el crítico sale por un café, se entretiene un rato pensándolo, y decide que mejor no; mejor sólo una reseña. ¿Por qué? ¿Miedo? ¿Inseguridad? Conductas de la nueva era, también se ven presentes en el ámbito académico; eso, y la rápida y continua aparición de obras, dejan en un estado de anonadación al crítico. Se dice poco, casi nada sobre el acontecer, cayendo continuamente en un facilismo exorbitante donde en última instancia se tomó muy poco al objeto de estudio en cuestión. ¿Por qué ignorar a todo una generación de poetas? ¿Televisión y poesía? ¿Un cambio de conciencia tan radical? Dentro de todo esto, dónde quedo la poesía; ¿Hay poesía en la actualidad? Poesía, poesía, poesía; es la poesía misma la que da pies con que caminar a este análisis.
Pongámonos los guantes para disecar: objetividad. Como finalidad, profundizar y ampliar el espectro en torno a las problemáticas antes mencionadas; reiterar la importancia del conjunto de obras en cuestión, dándoles un lugar dentro del canón de la Literatura Mexicana. Introducir la noción de hipermodernidad en el campo de estudio de la poética mexicana; aunque no sea fácil hablar de lo “hiper”, ya que apenas es algo dado, y que sigue todavía evolucionando; es más fácil acomodarse al concepto de “pos”, pero dicho concepto entendido como:
“Una ruptura fundamental en la historia del individualismo moderno, dando lugar a la manifestación de deseos personales, la realización individual, la autoestima; ya no es suficiente. Una etapa que nace alrededor de 1950, una sociedad cada vez más volcada hacia el presente y las novedades que trae, cada vez más regida por una lógica de seducción pensada bajo la forma de una hedonización de la vida accesible a todas las capas sociales. Gusto por las novedades, la promoción de lo superfluo y lo frívolo.”
Pero, como el mismo autor lo hace notar: “¿Estamos sometidos, desde los años ochenta al mismo modelo narcista? Algunos indicios permiten pensar que hemos entrado en la era de lo “hiper”, caracterizada por el hiperconsumo, la hipermodernidad, continuación de la posmodernidad, y el hipernarcismo.” Este nuevo modelo de conducta, como lo dice, permea todas las capas sociales; incluso las del arte, en este caso, la poesía. La poesía privilegia los espacios privados, las relaciones humanas, el indivualismo; es por ello que creemos pertinente abordar las obras desde esta perspectiva. ¿Cómo lo haremos? Localizaremos los signos que caracterizan a cada época en algunos de los poemas que conforman los poemarios, para poder juzgarlos más críticamente y no limitarnos a una mera evaluación subjetiva, que no olvidará que todo análisis requiere de cierta subjetividad; a la hora de hablar de su ubicación. Es aquí donde la semiótica entra en juego. Una vez hecho esto, nos auxiliaremos de las funciones referenciales de R. Jackobson para realizar el análisis lírico de los poemas. Como decíamos al principio, fin de una época e inicio de otra; pero no se puede hablar de una nueva era sin ver qué es lo que queda de la otra, y a su vez, qué hay de nuevo. No se pretende profundizar más sobre esta cuestión filosófica, sino más bien introducirla en el análisis literario, ayudando así a la comprensión del fenómeno literario.
¿No era ya de por sí conflictivo hablar de “pos” como para ahora hablar de “hiper”?
[1] Nomedites, Infrarrealismo, audiorevistas, México, 2007. www.nomedites.com
[2] www.wikipedia.com
[3] Boone, Luis Jorge, Traducción a lengua extraña, Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, México, 2007.
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