lunes, 11 de enero de 2021

 Montes despoblados de la noche subiendo a la garganta como 1 alumbrado de incendios que en el pasado perduran Árboles de tu lejanía, sólo en la soledad de la flor

Pálida luna
& en 1 hilito de sangre
Luz en el callejón por tus tinieblas
1 templo japonés en Inglaterra
Aquél invierno
en casa tanto tiempo
Sigo mirando por la ventana
a la pandemia de la luz recorrer las calles. Otro novelar de nubes al oriente.
Con la intensa luz de la mañana
sigo contemplando el paisaje del silencio.
—¿Plantó usted árboles frutales
en honor de la luz
& a la salud de los perros?
Algarabía de pájaros
en toda la extensión de la palabra abono
Adornos como arbustos
el parque que me muestra
fotos del facebook
la hierba lisa, el cielo
raso que aún recuerda tus últimos olvidos
Nos encontramos
en medio de una superficie de cemento,
rodeados de caserones antiguos,
tejas que ya son del polvo
y sobre nuestras cabezas
cableados contra el aire al sol
Murales con bastante fuerza
como resano las paredes heridas,
El sol y las pendientes
nos cansaron mucho
1 árbol
muy frondoso cuyas ramas
colgaban sobre la acera,
formando cobijo.
La luz del sol dominando ojos
Bajamos la colina a bicicletazos
y cruzamos 1 rayo de sol
Nuestra imaginación
en las interminables horas de conseguir empleo formar 1 familia terminar de callar al silencio innombrable
& las horas sin comer muertas del día.
El descampado
La novia que ya no te recuerda
El mal amigo que casi te mata a golpes
Debía de haberse endurecido bastante la tierra
desde la primera vez que sembraste
La luz del sol penetraba
bruscamente por estrechas rendijas a tu cuarto
& miralo iluminar tus soledades
en pequeños ruidos de la calle hacia ningún lugar.
La caja de verduras llena de libros
Mi puesto de reescrituras mágicas
seduciendo brujitas
En la otra orilla, los últimos
rayos de sol atravesaban los árboles, y
las cañas que crecían al borde del agua
son seguramente ya más polvo
Somos largas sombras
sobre el fin del mundo
en el fango que perdura
1 poco de hierba
ya seca en el gallinero
& otro poco de tierra
donde arrodillarse
La sucia agua que está en el agua
El cielo que ha perdido color 
Esa extraña mezcla de luces en los camiones que llegan de la ciudad como luciérnagas los fines de semana.
Las sombras de los gatos
que se mueven
de un lado a otro de caserón en vecindad.
La media luna
que fotografías en el agua.
La margen del río en dirección al caserón.
Quizá no había oído ningún ruido
El medio día
en que me vuelvo a despertar
a primera hora de la mañana.
De fuera el canto de pájaros,
sentado sobre el sillón,
mirando al vacío en dirección al jardín
subir toda la luz a los montes.
Otra vez somos pájaros de la ventana saliendo al sol.
La mirada vacía perdida en el jardín.
El ventanal
de encima del fregadero
se había empañado un poco,
& afuera
la neblina comenzaba a calentarse.
Aquella mañana
el sol entraba a raudales.
Desde la ventana
se veía el huerto de abajo
y las hileras bien
puestas de arbolitos jóvenes,
o algo así.
Todavía hacía sol, pero el aire era frío.
En muchas partes,
el terreno fue 1 lodazal
& ahora montones de tierra
inmóviles bajo el sol, uno junto a otro.
Aquel año aparté la vista del prado,
1 rato observé el huerto:
—Cuando llegamos, todos aquellos
árboles no existían —dije al final.
Todo era campo otra vez,
la huerta se había secado
Ahora escribo villas citadinas
La casa ya de vuelta,
El cielo 
empieza a cubrirse de madrugadas nuevas
Entonces junto pedacitos de novela de nube para que podamos respirar hasta la siguiente tormenta eléctrica
Of small merit
confined all this charity
of the honest refinements
Aquí oficio agua
Mahqhua nibehpi yebe
saludemos
tozhenhuahi
ya amanece para labar
horayhazi maqheregibi
Es el canto de la luz
lo que nos nombra a prendernos así
Al final de los mundos, los mundos finales

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