sábado, 29 de agosto de 2020

La muerte del camino al caminar

 El taller de las hojas

la ceniza del fuego

& otra vez  todas las flores recién cortadas:


bordado de palabras

bordo de noches que premian los olvidos pero no la poesía

bardeado de gentíos

y de las púas que da la lluvia

el poema que te robaste te vas a acordar al morir


O bien;

pudiste morir reseñando despertares

enseñándonos a volar por debajo de las faldas de las muchachonas.

Ahora el libro de las enfermedades que la totalidad nos vive.

Dame pues de tus senos esa lluvia que nos amanece

para esta fuerza de pegazo y leche sin pulquear:

la crónica metralla de estas nubes violentas que nos arrecian

y así pues también te aprieto, anciana palabra

que viene a contar cómo montar y desmontar 1 monte.

Cómo la lengua ancestral viene a enseñarnos a contar el silencio güilo,

El ave que canta el fin de los delo mundos  contra el mutismo de los

árboles que, es obvio, están vivos

y bueno, ese homenaje donde nunca dices mi nombre, te fusilas mis mis libros, me robas intelectualmente hablando pero sin decirnos a ciencia cierta el amor; y a ti te dan los premios y a mí el olvido y el dolor: esa la lluvia que te fluía por tu piernón loco, morenaza; y con el que cedí mis mejores versos ante las fotos tuyas que anduviste vendiendo por facebook para sobrevivir como en un perro de sueños sucios que escuchaban con miedo las

balabras malabar de silencios desnudos

& otra selfie donde nos estamos mojando y no hay agua y cada quien pueblando 

laberintos así bien perdidos

La lluvia levantaba el sonido de las hojas pero nomás no tu falda

Las poetas flaquitas al parecer de los años sí son las mejores

rama viboreada al tono mismo del universo

los relámpagos que escarvan

pero que nomás no te zanjeo

el sol entre la carne

espinazo es la noche.

Estos versos que me anduve rascando y nunca llegaste a la terminal de mi pantalón

este lugar común donde sigo viviendo solo

y esas nalgas para que la vida se quede a vivir

Las espuelas que hacen cantar al llanto

al hombre y al caballo, pero quizá a los gallos, si tú quieres & aquí conmigo.

El gran trabajo de los soles futuros & su ejército de luz

las imágenes, reconocen algo más en lo que miran; pero esa paz ya fue.

También caminas  sobre la presa

y sobre el agua: es tu vos que me quiere llorar del mar.

Esta alba que abre y eres para la tardeada

flores que había recogido del camino

Otro aire de pueblo para morir escribiéndonos tranquilos

Al final siempre es más bella la renuncia:

otra de mis rodillas resortenado al meditar tus ausencias: este respiro.

Jovencita poeta, mañana la sangre volverá por ti y le darás esos ojos para el caldo

si nos volvemos a ver; ojalá que nos demos hasta culear y hasta marearnos

como este despertar que es

como criar gallinas para mi madre:

nos vengaremos por ti & para dar & andar.

Que esté el bien del mundo

& picando siempre.

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