miércoles, 10 de junio de 2020

Ya déjate mirar los amaneceres.
1 alba para contar es 1 alba para dar.
Después del amor el amor.
Nunca tuve hijos
porque preferí la soledad
& 1 mundo tranquilo
que todavía piensa 1 poco en ti.
Meses que son años que son
1 instante espacial para despertar.
Entonces le dije párale a mi máquina del tiempo
que ya había destrozado más de una vez
& me bajé de su nave espacial
en plena lluvia de meteoritos
& quemazón de los hoyos negros que nos han robado.
Lo cedí todo al porvenir
& me di al azar para llegarle a tu delirio.
Entonces cada vez estoy más ciego.
El amor nunca vino
o pocas veces nos vimos
& nunca llegó para quedarse del todo.
O no me di cuenta. O era otra mi onda.
Del óctuple sendero de Buda
conté más de la cuenta la senda del perdedor
hasta quedarme todavía más ciego.
Mira estas cicatrices con las formas de tus ganas.
Tanta claridad es el resplandor de la oscuridad.
Del porno mejor me vine
porque ninguna puta me quiso demasiado en serio.
La universidad fue mi novia hasta las horas altas
& al final decidió regresar con papá.
Nos buscamos. Pero no llegamos más allá
de los análisis sociocríticos compartidos en bien de la casa semiótica
de nuestra propia CAUSA AL PORVENIR.
Renové & viví en los hoteles de la edad futura.
Vagué hasta toparme con la mendicidad
que sólo pide algo más de vacío.
Me sentí poeta después de los veinte
& de ahí pal real sólo me dediqué a escribir poesía.
Anduve con poetas, muchos muchos poetas.
Sí. También nos besamos.
Bebiendo, drogándonos. Escuchándolos hablarme de sus mujeres
que eran para toda la vida
& yo tan solo
& tan a qué hora empezamos a escribir en lugar de vivir.
Tan llenos de versos, tan plenos;
tan perdidos y sólo queriéndonos.
Irse a divertir a cualquier lado.
Igual que yo, ya has de saber desversificar el candor
hasta su Tao más esencial.
Pero ya no bailo
o quizá contigo
& ya sólo contemplo mis pies andar & ARDER
por las nubes ERÓTICAS del Shibalbá
como 1 fogata tranquila  
donde se asan los malvaviscos
de nuestros sesos zombi de no encontrarnos.
Me enamoré de mis alumnas
como todos esos que dicen no acostarse con la noche eterna
& al final sólo brindan con la soledad de 1 dextrometorfano.
El charco de la lluvia es lo que bebo
& ahora me entreno en no olvidarte.
Me enamoré, CÓMO NO, de los versos de mis amigas
las poetas que nunca me quisieron
más allá de esta, nuestra rebelión al amor.
Pero para qué mentir.
Siempre fui el amante de las albas que nunca terminan.
“¿Todavía la quieres Faustino?”
Ocho luciérnagas bastaron para prender
el concierto de las ranas buscando ser
tus ajoletes & tus samborojos
partiendo el agua de nuestro ser
como 1 Sangha que permanece unida.
Que si la vi amanecer allá entre otros brazos,
que si la calle me contó de sus premuras lejos,
que si odié a todo mundo por quererla sin estrellas;
otro saludo de Buda para estar bien con el sol.
Los chingadazos de la vida duelen.
Ya poco importa y tú de eso sabes mejor que yo.
La economía política del amor es la economía libidinal.
Los embrujos del amor nos piden encontrarnos.
Anduve buscándole a la luna tu rostro
& entre los amaneceres que se palpan
pero se me perdió la noche
& ahora colecciono los tatuajes de la vigilia
para tratar de recordarte 1 poco más.
Cada león en mi corazón
por las eternas selvas de tu cuerpo.
Ya poco sé de sus risas y sus amaneceres
y hasta creo que esperé más de la cuenta.
Quizá ya nunca bajemos de la montaña
ni nos bañemos en los ríos
como 1 verso japonés
o una leyenda de indios
donde nuestra sangre refulge
más allá de las caravanas hacia el Zen.
Pero de este lago de todo lo borrado
como 1 represa para surcarnos
& andar las derivas.
Después de mirarnos la calma expandiéndonos
te seguiré dando de beber el agua del amor.
Animal de amor, déjate encender por mis rugidos.
nuestro delirio en nuestros cielos húmedos de amaneceres, 
que es  "la cuna de todos los Budas de mil mundos", 
como dice Ikkyu.  
12 de Julio de 2018
como otra fecha que no borra el amor.

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