sábado, 1 de febrero de 2020

La falda
que no te han visto las montañas.
Estuve despertando entre los montes
& también entre tus pechos.
Edad tu carne.
Lo que buscaba
como el bus que cava infinitos.
Que se me revelen
tus noches:
palabras de tu cuerpo
& que sea siempre
transcurrir de
tus bellezas que enamoran.
Encantamiento tus venas palpitantes.
El silencio que se adentra
& el ruido que rebana
lo fértil de ti todo final.
Luego tus dedos,
luego tu boca,
luego tu lengua & el mundo.
Me rendiré a tus lunas.
Rondaré & continuaré en tus lunas
& te dejaré oler dos que tres planetas.
El camino de tu boca y la piel.
Desde mis piernas & tus piernas
se respira 1 aire más húmedo.
Te tocó mi sangre
y el amor para repartir los soles.
Tus piernas,
tu flor
carnívora
& mis pantanos.
Es lo que se ve,
lo doble del amor
& vender
la tarde
& la luz a la sombra.
Aquí estoy, flor de flores
tus muslos
y bien madrugada
nos beberemos tu frescura,
tierra pura,
altura en lo bajo del vuelo.
Tu sangre con mi sangre.
Tu boca entre mi boca.
Tu corazón ande.
Toda entera
y tus manos en mis manos.
Tus pies & la dulzura.
Somos sólo saliva
que se ha de secar.

Meditar tu carne
fragmentos
días que han de cerrar
Estés quemándome soledad

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