Amigo de los olvidos profanos,
qué lejos los campos baldíos.
No cuidarnos es 1 incendio,
renuncio a los despacios.
Ya incoherente
el cuerpo convulsivo:
procuro 1 yoga restaurativo.
Aún enseño mis dolores:
La cabeza de Buda
1 estallido perpetuo.
Aún recuerdo
1 baño de esponja de mi madre
& 1 enfermera
que borra los suicidios.
Desasosiego mis meditaciones.
El miedo es relativo,
prefiero la tristeza
de no amanecer frío.
La rabia en el aullido.
Construcción sintáctica fantasmal:
escaleras & pasamanos,
el corte de la deriva.
Los garfios crecidos
de palabras inconexas:
otro filo de nuestras lunas.
El Dharma que aún no digo.
Adolorido, mi último entumecimiento.
Pero te despierto,
somos la consigna que ha de liberar:
1 mirada
que es puro detenerse a mirar.
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