El reloj avanza, y Cien años de de soledad es aún una obra impúber. Eso no impide que todos hayan hablado sobre ella, bueno, casi todos, excepto yo. Qué me queda de algunos días de mi vida, algunos cigarros, una que otra taza de café, risas y peleas: un sí me gusto pero no me gusto. A diferencia de críticos, analistas y más de algún compañero, sí fue mi primer encuentro con los (ya casi) Cien años de (éxito) soledad de Gabriel García Márquez. ¿Un sabor agridulce?, no lo niego; más dulce que agrio, más agrio que dulce. Acostado, solo o en la casa de mis padres, con insomnio. Pero dejémonos de datos autobiográficos del proceso real de mi lectura, vayamos al misticismo. Hagamos realismo mágico: si este se entiende como un equilibrio entre realidad (↓) y fantasía (↑), mi comentario es realismo mágico; en el sentido de los gustos y disgustos de la obra. El gusto es fantasía, el disgusto realidad. Concibo esto a pesar de que nunca he estado de acuerdo con el término realismo mágico; en lo personal la Literatura siempre me había parecido realidad mágica por sus correlaciones que lleva con la realidad misma y el sentido de ficción que conlleva. Me quedo con mi primera visión entre la espada y la pared, que no significa que no conozca el otro realismo mágico, es bueno expandir el horizonte cultural. No me parece que se habla de la enésima novedad decisiva con este término que para nada es nuevo. En fin; comencemos con el realismo mágico de una visión:
(↑) Una cosa es como imaginaba yo este realismo mágico y como lo imaginó el autor. He de ser sincero, el encuentro con este enfoque de ficción fue una total y agradable sorpresa.
(↓) El canon y la crítica literaria ubican a Márquez y su obra como parte fundamental en la continua evolución de la Literatura Iberoamericana, lo que me lleva a una profunda decepción. Hombres, épocas distintas, estilos distintos, obras distintas, sí. Pero si el canon nos dice: este es el fruto de tantos años de buenas obras como El Aleph de Borges, Rayuela o cualquier recopilación de cuentos de Cortázar, El reino de este mundo de Alejo Carpentier; aquí apenas si llega una muy suave brisa a diferencia del temblor que causó la lectura de estas obras. Es cierto que Marquéz lleva el mito, la ficción y los límites de la realidad al margen, a la otra orilla, a la punta del vacio; pero es este método que comúnmente se llama salirse por la tangente en el orden de la secuencia narrativa la que lleva al hastío. Se me puede acusar de inexperiencia, de primerizo, pero como ha ido pasando el tiempo después de la lectura y he ido profundizando en la narrativa del autor; la decepción es cada vez mayor. Pongamos por ejemplo: Memoria de mis putas tristes, un relato que entretiene y mata el tiempo, eso es todo, un asesinato. La espiral va hacia abajo. En lugar de ser la cima de Literatura, sólo es la punta del iceberg, una punta que apenas, apenas denota el contenido.
(↑)Cien años de soledad se publica en 1967; tres años antes, Rayuela; dieciocho antes El reino de este mundo, Hombres de maíz y el Aleph; cinco años antes La muerte de Artemio Cruz; doce años antes Pedro Paramo; diecisiete años antes La vida breve; un año antes La casa verde. Todo un mundo de Realismo mágico, todo un mundo nuevo en el nuevo mundo. Tras verse sofocado durante años por la sombra de ser llamada una mala copia de la Literatura europea, en América surgen obras totalmente nuevas. Cien años de soledad no es ni cima ni punto intermedio, es una parte del todo.
(↓) La exacerbada presunción de Márquez al quererse erigir como obra de ruptura absoluta (que no lo es). No niego que es bueno pero es él el que niega estar adscrito dentro de un marco regional, estético y cultural; aunque en repetidas conferencias ha dicho lo contrario en otras ha dicho lo contrario de lo contrario, además de en algunos textos. Quizás esto se deba más a la crítica que al autor, pero el autor ni quita ni da. Postrarse como el todo y poner en menos a los demás. Si se anuncia una nueva era del arte, del saber y de la cultura, se trata de determinar qué es lo queda del ciclo y lo que hay en el mismo ciclo. Por qué negar la continuidad que lo liga al pasado y quererse instituir como una obra absolutamente nueva cuando indudablemente hay una referencia al pasado y al presente. En fechas recientes la nueva edición contiene artículos de sus compatriotas, pero eso no quita lo dicho.
(↑) La incursión dentro de la obra de estructuras narrativas de hace mucho tiempo, como la de nombrar a sus personajes al estilo de de Homero. La frase adjetival después del nombre y entre comas, a la hora de nombrar al personaje que asciende al cielo, Remedios, la bella.
(↓) La falta de respeto hacia la inteligencia del lector. Un lector no avisado se ahoga en la ironía del narrador. Es cierto, el juego con los nombres que tiende a desconcertar al lector es parte fundamental del universo discursivo de la obra, pero esta reticencia resulta agotadora. En ediciones más recientes existe el árbol genealógico de la familia Buendía, pero eso no significa que al enfrentarse a la lectura la dificultad disminuya. Dónde queda la cultura de construir el gusto por la lectura de la que tanto se habla, que es fundamental en la Literatura cuando se ofende al lector. Una de las características de la Literatura es ser una lectura de placer. Se necesita de mucha paciencia y autodisciplina, pero sobre todo soportar la burla que queda en el ir de la lectura por parte del narrador (se ríe de mí, ¡se ríe de mí!). Si de por sí no hay lectores, menos así. Es cierto; esto también responda a la ubicación geográfica y regional donde se encuentre el lector y de su horizonte cultural.
(↑) La estilización tipificada de los personajes y la inserción de diferentes formas en que narra el autor: imitación de distintos discursos. Además de las múltiples perspectivas narrativas: la evolución de la historia; lo que hace una muy buena novela polifónica, aunque no se evidencie del todo. Cada personaje responde a distintos atributos, está codificado para responder correctamente a la estructura circular de la novela: el espíritu de lucha y perseverancia de Úrsula, Aureliano con sus premoniciones, José Arcadio Buendía y sus ideales de respeto y aventura. Sí se disfruta.
(↓) Sin duda la alteración de las secuencias narrativas fue el hecho literario más notable y reconocible y alabado dentro de los postulados del boom. En la obra las continuas prolepsis y analepsis le dan un sabor especial de suspenso a la novela, las uñas no alcanzan. Pero es como todo, todo exceso es malo. El repetir, el repetir, indica una indigestión. Un malestar que no siempre es culpa de los tacos de la cena, sino que más bien de una estilística gastada.
(↑) De las primeras novelas que utilizan el efecto de las drogas como un recurso estilístico. Cuando los habitantes de Macondo no pueden dormir y están en vigilia; los recuerdos se borran, la memoria a corto plazo es una laguna en el vacío, pierden la noción de las cosas y de la realidad, la identidad, la conciencia; se hunden en una idiotez sin pasado. ¿A qué nos remite esto? ¿Suena familiar? (Aparte de pensar en los Beat) A los efectos de un consumo excesivo de drogas.
(↓) ¿A qué atribuirlo? A una falta de ingenio en el autor o a un simple capricho. Constantemente aparecerán las mismas frases, tal cual; en el episodio narrativo y luego en el siguiente, en el siguiente, etc. ¿O esto también es estructura del boom? Hasta donde sé, no. “El aire de la habitación comenzaba a convertirse en lodo”.
(↑) Código es el conjunto de reglas que regulan sistema. En la obra encontramos constantes cambios de código, una total expansión del espectro sememico convirtiéndolo en goce estético. P. ej.: cuando Pilar Ternera lee el pasado en las cartas en lugar de leer el futuro.
(↓) A pesar de la imparcialidad del narrador al ser omnisciente según su conocimiento de la historia y heterodiegético en lo que se refiere a la participación del narrador; se alcanza a notar cierta postura del autor respecto del hecho histórico narrado, una preferencia por la izquierda; lo que va en detrimento de la obra. Quizás la estructura en un principio respondía a la de Alejo Carpentier con sus semejanzas con la novela histórica, pero termina perdiéndose un yoismo de esto es lo que creo yo (yoyoyoyo).
(↑) En contraposición a la ofensa hacia al lector, el narrador siempre está haciendo síntesis de los hechos narrados.
(↓) En contraposición a la síntesis, el lector atento se desespera y hastía.
(↑) La riqueza del lenguaje dentro de la obra: los argots son tan variados como los personajes mismos.
(↓) Como ya sea dicho desde de esta postura: el extremismo solo conduce al vacío. La desesperanza en los personajes, el sentido trágico de la vida, la soledad aplastante; comienzan como buenos recursos para después convertirse en límites que ya no transgreden las expectativas sino los límites de la paciencia.
(↑) La vigencia de la obra. En el sentido más amplio de la concepción: la entrada del hecho literario en la cotidianidad a través del hecho televisivo. En la serie Los Simpson se alude constantemente a la obra en cuestión, baste un ejemplo: la fundación del pueblo que habitan los Simpson responde a la fundación de Macondo. Jeremias Springfield, fundador, quiere hacer un pueblo de paz y armonía; mientras que unos seguidores van con él, otros rechazan su propuesta y se van con Jeremias Sherviville, cuya única finalidad es fundar un pueblo donde se pueda tener relaciones libremente con sus primas sin represiones sociales, este placer solo tiende a perder a sus hijos y ser enemigos de los personajes principales, Los simpson. ¿Suena?
(↓) El remix de la trama. Aparece varias veces, los familiares haciendo lo mismo que los anteriores, característica propiamente humana. Es una construcción circular, cierto; lleva implícito un cuestionamiento de manera deliberada en el texto, mezcla de la realidad narrativa con elementos fantásticos y fabulosos; pero, ¿eso significa que me tenga que gustar?
(↑) Casi como una reacción en contra del existencialismo, el absurdo y la crueldad imperante en Europa. Allá la revolución en la Literatura que llegaba a los extremos de una critica severa del valor de la vida misma. Jean Genet decía que el problema es la cortesía con el lector, él casi casi calló en un cubismo. Por el contrario el juego de Márquez es menos ofensivo y con un sentido más familiar, muy humorístico, algo lúdico para recreación del lector. Hoy día 100 años entra más a los hogares que Nuestra Señora de las flores o La puta respetuosa.
(↓) La entrada de estas doctrinas literarias-filosóficas en el realismo mágico de la obra entendido como movimiento estético literario. Hay un repetido uso de la ironía entorno a los temas que funcionan como códigos que a su vez articulan la novela: el erotismo pero sobre todo la soledad. La ironía funciona como patrón conductor del erotismo y la soledad llevándolos al vacío. El vacío es un postulado esencial en las estéticas mencionadas; en el existencialismo y el absurdo hay vacío, este vacío en la obra lleva a la crueldad. ¿Es esto 100 años? ¿Gabriel no leyó el postulado de que la realidad americana es por si misma mágica? ¿No entendió la complejidad del arte narrativo de Borges y Cortázar de que no sólo se trata de copias filosóficas y visiones del viejo mundo en el nuevo mundo? ¿O es sólo el vacío de Márquez siendo Márquez?
(↑) Bajtin dice que el dialogismo resulta de las relaciones posibles entre enunciados, o entre posiciones ajenas y voces ajenas dentro de un mismo enunciado. Dentro de las tres distinciones que hace de dialogismo, la tercera nos dice que existe cuando un discurso revela influencias de discursos ajenos. Encontramos pues, dialogismo en la obra con la Biblia (evolución Macondo-génesis) (destrucción macondo –apocalipsis) (Asunción de la bella-Virgen María) (Éxodo-travesía de José Acadio) (el diluvio); El Quijote (La elefanta y Aureliano Segundo-bodas de Camacho); La muerte de Artemio Cruz (mención directa del personaje, lo que nos lleva a intertextualidad, y relación con el argumento narrativo en lo que se refiere a revolución); Pinocho (mención dentro del relato de la historia de Jonas y la ballena).
(↓) No soportar el peso de la autobiografía. Es cierto que todo esto empezó por una recreación de la infancia de Márquez, pero, ¿no se podía quedar así? ¿Hacia falta evidenciar el acto creador? Como que con esto el autor nos dice que no cree en lo que dice y que en realidad prefiere la realidad y no el R.M.; o para qué decir: “Aquella caminadera de las cosas era más desesperante que sentarse a escribir”.
(↑) El trabajo cuidadoso con los diálogos, casi una obra arquitectónica o un busto o una estatua. Márquez trabaja con materia bruta, con el habla coloquial logrando diálogos bellísimos de acuerdo al contexto y momento narrativo.
(↓) El autor no ha leído a Wilde cuando decía que el arte no sirve para nada. Es cierto que en un principio sus inclinaciones políticas estaban bien justificadas, pero hoy como diría Tomashevski, es sólo una máscara. Fuera de la obra, sí; con un dato biográfico en desacuerdo.
(↑) El juego que se hace en la obra con la inconsistencia política; demostrando la tesis de que la política es un vaivén que un día duerme del lado derecho de la cama y al día siguiente del lado izquierdo. Entiéndase que se hace este juego sin importan la preponderancia por la que se inclina el narrador.
Así llegamos al final. Entre subidas y bajadas, entre realidad y sueño. Márquez es Márquez y Cien años de soledad es Cien años de soledad. Conocí Cien años de forma directa y al autor de forma indirecta. Lo que se ha dicho es lo que me queda tras la lectura de ambos. Existen diferentes campos visuales, se puede estar o no estar de acuerdo con lo que digo, pero esta es mi interpretación de ese texto. Mi realidad(↓) puede convertirse en fantasía(↑) y mi fantasía(↑) en realidad(↓); pero yo prefiero que lo positivo siga siendo positivo y lo negativo siga siendo negativo; si alguien quiere hacer un cambio de código con mi estructura puede hacerlo, pero sólo será un espiral porque si lo negativo se hace positivo lo positivo se hace negativo. Mi dicotomía se parece a la obra del Gaby, critica pero hace lo mismo. El realismo mágico es indudable, pero la versión de ese realismo es como mi lectura: sí me gusto pero no me gusto. Después de nombramientos, conmemoraciones, premios; aún dudo si el proceso de maduración de 100 años de soledad le permitirá la entrada futura y definitiva a la Literatura. Entre tantos gritos y voces que se hacen sobre el autor, esperaba escuchar su voz. Es un punto de vista, pero después de todo hay obras que dejan de ser Literatura y obras que no son Literatura terminan siendo Literatura. Bueno, lo acepto, aunque duela, los juicios de valor no siempre importan.
(↑) Una cosa es como imaginaba yo este realismo mágico y como lo imaginó el autor. He de ser sincero, el encuentro con este enfoque de ficción fue una total y agradable sorpresa.
(↓) El canon y la crítica literaria ubican a Márquez y su obra como parte fundamental en la continua evolución de la Literatura Iberoamericana, lo que me lleva a una profunda decepción. Hombres, épocas distintas, estilos distintos, obras distintas, sí. Pero si el canon nos dice: este es el fruto de tantos años de buenas obras como El Aleph de Borges, Rayuela o cualquier recopilación de cuentos de Cortázar, El reino de este mundo de Alejo Carpentier; aquí apenas si llega una muy suave brisa a diferencia del temblor que causó la lectura de estas obras. Es cierto que Marquéz lleva el mito, la ficción y los límites de la realidad al margen, a la otra orilla, a la punta del vacio; pero es este método que comúnmente se llama salirse por la tangente en el orden de la secuencia narrativa la que lleva al hastío. Se me puede acusar de inexperiencia, de primerizo, pero como ha ido pasando el tiempo después de la lectura y he ido profundizando en la narrativa del autor; la decepción es cada vez mayor. Pongamos por ejemplo: Memoria de mis putas tristes, un relato que entretiene y mata el tiempo, eso es todo, un asesinato. La espiral va hacia abajo. En lugar de ser la cima de Literatura, sólo es la punta del iceberg, una punta que apenas, apenas denota el contenido.
(↑)Cien años de soledad se publica en 1967; tres años antes, Rayuela; dieciocho antes El reino de este mundo, Hombres de maíz y el Aleph; cinco años antes La muerte de Artemio Cruz; doce años antes Pedro Paramo; diecisiete años antes La vida breve; un año antes La casa verde. Todo un mundo de Realismo mágico, todo un mundo nuevo en el nuevo mundo. Tras verse sofocado durante años por la sombra de ser llamada una mala copia de la Literatura europea, en América surgen obras totalmente nuevas. Cien años de soledad no es ni cima ni punto intermedio, es una parte del todo.
(↓) La exacerbada presunción de Márquez al quererse erigir como obra de ruptura absoluta (que no lo es). No niego que es bueno pero es él el que niega estar adscrito dentro de un marco regional, estético y cultural; aunque en repetidas conferencias ha dicho lo contrario en otras ha dicho lo contrario de lo contrario, además de en algunos textos. Quizás esto se deba más a la crítica que al autor, pero el autor ni quita ni da. Postrarse como el todo y poner en menos a los demás. Si se anuncia una nueva era del arte, del saber y de la cultura, se trata de determinar qué es lo queda del ciclo y lo que hay en el mismo ciclo. Por qué negar la continuidad que lo liga al pasado y quererse instituir como una obra absolutamente nueva cuando indudablemente hay una referencia al pasado y al presente. En fechas recientes la nueva edición contiene artículos de sus compatriotas, pero eso no quita lo dicho.
(↑) La incursión dentro de la obra de estructuras narrativas de hace mucho tiempo, como la de nombrar a sus personajes al estilo de de Homero. La frase adjetival después del nombre y entre comas, a la hora de nombrar al personaje que asciende al cielo, Remedios, la bella.
(↓) La falta de respeto hacia la inteligencia del lector. Un lector no avisado se ahoga en la ironía del narrador. Es cierto, el juego con los nombres que tiende a desconcertar al lector es parte fundamental del universo discursivo de la obra, pero esta reticencia resulta agotadora. En ediciones más recientes existe el árbol genealógico de la familia Buendía, pero eso no significa que al enfrentarse a la lectura la dificultad disminuya. Dónde queda la cultura de construir el gusto por la lectura de la que tanto se habla, que es fundamental en la Literatura cuando se ofende al lector. Una de las características de la Literatura es ser una lectura de placer. Se necesita de mucha paciencia y autodisciplina, pero sobre todo soportar la burla que queda en el ir de la lectura por parte del narrador (se ríe de mí, ¡se ríe de mí!). Si de por sí no hay lectores, menos así. Es cierto; esto también responda a la ubicación geográfica y regional donde se encuentre el lector y de su horizonte cultural.
(↑) La estilización tipificada de los personajes y la inserción de diferentes formas en que narra el autor: imitación de distintos discursos. Además de las múltiples perspectivas narrativas: la evolución de la historia; lo que hace una muy buena novela polifónica, aunque no se evidencie del todo. Cada personaje responde a distintos atributos, está codificado para responder correctamente a la estructura circular de la novela: el espíritu de lucha y perseverancia de Úrsula, Aureliano con sus premoniciones, José Arcadio Buendía y sus ideales de respeto y aventura. Sí se disfruta.
(↓) Sin duda la alteración de las secuencias narrativas fue el hecho literario más notable y reconocible y alabado dentro de los postulados del boom. En la obra las continuas prolepsis y analepsis le dan un sabor especial de suspenso a la novela, las uñas no alcanzan. Pero es como todo, todo exceso es malo. El repetir, el repetir, indica una indigestión. Un malestar que no siempre es culpa de los tacos de la cena, sino que más bien de una estilística gastada.
(↑) De las primeras novelas que utilizan el efecto de las drogas como un recurso estilístico. Cuando los habitantes de Macondo no pueden dormir y están en vigilia; los recuerdos se borran, la memoria a corto plazo es una laguna en el vacío, pierden la noción de las cosas y de la realidad, la identidad, la conciencia; se hunden en una idiotez sin pasado. ¿A qué nos remite esto? ¿Suena familiar? (Aparte de pensar en los Beat) A los efectos de un consumo excesivo de drogas.
(↓) ¿A qué atribuirlo? A una falta de ingenio en el autor o a un simple capricho. Constantemente aparecerán las mismas frases, tal cual; en el episodio narrativo y luego en el siguiente, en el siguiente, etc. ¿O esto también es estructura del boom? Hasta donde sé, no. “El aire de la habitación comenzaba a convertirse en lodo”.
(↑) Código es el conjunto de reglas que regulan sistema. En la obra encontramos constantes cambios de código, una total expansión del espectro sememico convirtiéndolo en goce estético. P. ej.: cuando Pilar Ternera lee el pasado en las cartas en lugar de leer el futuro.
(↓) A pesar de la imparcialidad del narrador al ser omnisciente según su conocimiento de la historia y heterodiegético en lo que se refiere a la participación del narrador; se alcanza a notar cierta postura del autor respecto del hecho histórico narrado, una preferencia por la izquierda; lo que va en detrimento de la obra. Quizás la estructura en un principio respondía a la de Alejo Carpentier con sus semejanzas con la novela histórica, pero termina perdiéndose un yoismo de esto es lo que creo yo (yoyoyoyo).
(↑) En contraposición a la ofensa hacia al lector, el narrador siempre está haciendo síntesis de los hechos narrados.
(↓) En contraposición a la síntesis, el lector atento se desespera y hastía.
(↑) La riqueza del lenguaje dentro de la obra: los argots son tan variados como los personajes mismos.
(↓) Como ya sea dicho desde de esta postura: el extremismo solo conduce al vacío. La desesperanza en los personajes, el sentido trágico de la vida, la soledad aplastante; comienzan como buenos recursos para después convertirse en límites que ya no transgreden las expectativas sino los límites de la paciencia.
(↑) La vigencia de la obra. En el sentido más amplio de la concepción: la entrada del hecho literario en la cotidianidad a través del hecho televisivo. En la serie Los Simpson se alude constantemente a la obra en cuestión, baste un ejemplo: la fundación del pueblo que habitan los Simpson responde a la fundación de Macondo. Jeremias Springfield, fundador, quiere hacer un pueblo de paz y armonía; mientras que unos seguidores van con él, otros rechazan su propuesta y se van con Jeremias Sherviville, cuya única finalidad es fundar un pueblo donde se pueda tener relaciones libremente con sus primas sin represiones sociales, este placer solo tiende a perder a sus hijos y ser enemigos de los personajes principales, Los simpson. ¿Suena?
(↓) El remix de la trama. Aparece varias veces, los familiares haciendo lo mismo que los anteriores, característica propiamente humana. Es una construcción circular, cierto; lleva implícito un cuestionamiento de manera deliberada en el texto, mezcla de la realidad narrativa con elementos fantásticos y fabulosos; pero, ¿eso significa que me tenga que gustar?
(↑) Casi como una reacción en contra del existencialismo, el absurdo y la crueldad imperante en Europa. Allá la revolución en la Literatura que llegaba a los extremos de una critica severa del valor de la vida misma. Jean Genet decía que el problema es la cortesía con el lector, él casi casi calló en un cubismo. Por el contrario el juego de Márquez es menos ofensivo y con un sentido más familiar, muy humorístico, algo lúdico para recreación del lector. Hoy día 100 años entra más a los hogares que Nuestra Señora de las flores o La puta respetuosa.
(↓) La entrada de estas doctrinas literarias-filosóficas en el realismo mágico de la obra entendido como movimiento estético literario. Hay un repetido uso de la ironía entorno a los temas que funcionan como códigos que a su vez articulan la novela: el erotismo pero sobre todo la soledad. La ironía funciona como patrón conductor del erotismo y la soledad llevándolos al vacío. El vacío es un postulado esencial en las estéticas mencionadas; en el existencialismo y el absurdo hay vacío, este vacío en la obra lleva a la crueldad. ¿Es esto 100 años? ¿Gabriel no leyó el postulado de que la realidad americana es por si misma mágica? ¿No entendió la complejidad del arte narrativo de Borges y Cortázar de que no sólo se trata de copias filosóficas y visiones del viejo mundo en el nuevo mundo? ¿O es sólo el vacío de Márquez siendo Márquez?
(↑) Bajtin dice que el dialogismo resulta de las relaciones posibles entre enunciados, o entre posiciones ajenas y voces ajenas dentro de un mismo enunciado. Dentro de las tres distinciones que hace de dialogismo, la tercera nos dice que existe cuando un discurso revela influencias de discursos ajenos. Encontramos pues, dialogismo en la obra con la Biblia (evolución Macondo-génesis) (destrucción macondo –apocalipsis) (Asunción de la bella-Virgen María) (Éxodo-travesía de José Acadio) (el diluvio); El Quijote (La elefanta y Aureliano Segundo-bodas de Camacho); La muerte de Artemio Cruz (mención directa del personaje, lo que nos lleva a intertextualidad, y relación con el argumento narrativo en lo que se refiere a revolución); Pinocho (mención dentro del relato de la historia de Jonas y la ballena).
(↓) No soportar el peso de la autobiografía. Es cierto que todo esto empezó por una recreación de la infancia de Márquez, pero, ¿no se podía quedar así? ¿Hacia falta evidenciar el acto creador? Como que con esto el autor nos dice que no cree en lo que dice y que en realidad prefiere la realidad y no el R.M.; o para qué decir: “Aquella caminadera de las cosas era más desesperante que sentarse a escribir”.
(↑) El trabajo cuidadoso con los diálogos, casi una obra arquitectónica o un busto o una estatua. Márquez trabaja con materia bruta, con el habla coloquial logrando diálogos bellísimos de acuerdo al contexto y momento narrativo.
(↓) El autor no ha leído a Wilde cuando decía que el arte no sirve para nada. Es cierto que en un principio sus inclinaciones políticas estaban bien justificadas, pero hoy como diría Tomashevski, es sólo una máscara. Fuera de la obra, sí; con un dato biográfico en desacuerdo.
(↑) El juego que se hace en la obra con la inconsistencia política; demostrando la tesis de que la política es un vaivén que un día duerme del lado derecho de la cama y al día siguiente del lado izquierdo. Entiéndase que se hace este juego sin importan la preponderancia por la que se inclina el narrador.
Así llegamos al final. Entre subidas y bajadas, entre realidad y sueño. Márquez es Márquez y Cien años de soledad es Cien años de soledad. Conocí Cien años de forma directa y al autor de forma indirecta. Lo que se ha dicho es lo que me queda tras la lectura de ambos. Existen diferentes campos visuales, se puede estar o no estar de acuerdo con lo que digo, pero esta es mi interpretación de ese texto. Mi realidad(↓) puede convertirse en fantasía(↑) y mi fantasía(↑) en realidad(↓); pero yo prefiero que lo positivo siga siendo positivo y lo negativo siga siendo negativo; si alguien quiere hacer un cambio de código con mi estructura puede hacerlo, pero sólo será un espiral porque si lo negativo se hace positivo lo positivo se hace negativo. Mi dicotomía se parece a la obra del Gaby, critica pero hace lo mismo. El realismo mágico es indudable, pero la versión de ese realismo es como mi lectura: sí me gusto pero no me gusto. Después de nombramientos, conmemoraciones, premios; aún dudo si el proceso de maduración de 100 años de soledad le permitirá la entrada futura y definitiva a la Literatura. Entre tantos gritos y voces que se hacen sobre el autor, esperaba escuchar su voz. Es un punto de vista, pero después de todo hay obras que dejan de ser Literatura y obras que no son Literatura terminan siendo Literatura. Bueno, lo acepto, aunque duela, los juicios de valor no siempre importan.
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